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Alexis Gómez Ayala

Desde el origen de la humanidad el hombre siempre ha envidiado las cualidades de los animales, esta ambición lo ha llevado a desarrollar tecnología, herramientas, artífices que lo ayuden a volar y bucear, o incluso a volverse extremadamente fuerte y rápido. En el pasado, antes de las máquinas, estas características se adquirían de una forma distinta. Era a partir de los órganos, huesos, sangre y heces de los animales como los hombres obtenían sus espíritus y el anhelado poder animal. Los chamanes podían convocar al jaguar para servir a los cazadores o al tiburón para ayudar a los pescadores. En la mayoría de las culturas, los chamanes son los hombres más cercanos a su animal interno, que más han comprendido esta conexión y por esto se creía que podían transformase físicamente en ellos.

En la actualidad a esta ficticia habilidad se le denomina como Teriantropía.

El licántropo (hombre-lobo), ubicado principalmente en el norte de Europa, se ha convertido en la representación más famosa de este fenómeno; pero diversas culturas presentan en sus registros históricos este mito, aún con un animal diferente. En Asia es llamado hombre-tigre; en África, hombre-hiena;  en Oceanía, hombre-tiburón; en Sudamérica, lobizón y en México: Nahual.

El nahual de México y el tótem del indio norteamericano
La deformación paulatina de la leyenda del Nahual ha llevado a conceptualizarlo como un ser diabólico, comunmente como un perro negro, rabioso, con dientes puntiagudos e hipnotizantes ojos rojos; pero de acuerdo con los prehispánicos, el nahual era el fiel acompañante del humano, el espíritu animal, guía y protector. Cada persona al nacer, trae consigo un espíritu animal, su nahual, que estará junto a él toda una vida. Se le reconoce por su continuas apariciones en sueños, o en las características físicas que el ser humano pueda llegar a compartir con él.

Los chamanes mesoamericanos eran los más cercanos a su nahual y para su vida diaria aprovechaban al máximo de estas habilidades. Podían cazar de noche gracias a la visión nocturna del gato o con gran rapidez por su nahual jaguar. Los chamanes más ancianos eran los únicos que podían transformarse en su nahual, de ahí que la palabra nahual pasara a ser sinónimo de chaman o brujo.

Las creencias describían tres tipos de metamorfosis. En la primera, el chamán podía incorporarse en la mente y cuerpo de un animal; en la segunda, el chamán se desprendía de su cuerpo para tomar su forma de nahual, y en la última, al dormir, el chamán lograba desprender su alma de su cuerpo para adquirir su forma nahual.
A los nahuales también se les ha relacionado con los dioses prehispánicos, quienes eran vistos como los compañeros animales de los dioses aztecas, mayas y toltecas. Éstos (al igual que los dioses griegos)  tomaban su forma nahual para mezclarse con los humanos. Huitzilopochtli se convertía en colibrí, Quetzalcóatl en serpiente, Tezcatlipoca en jaguar o coyote y Xólotl en perro.

Diversas civilizaciones adquirieron este mito como las tribus Yakis, Tarahumaras y Seris, ubicadas en el norte de México, quienes también tenían nahuales. Aunque no existe documentación certera, muchas de estas civilizaciones pudieron haberle brindado a los indios norteamericanos elementos para crear sus propios mitos sobre el totemismo.

Para los indios norteamericanos la naturaleza era comprendida como un espíritu independiente. Creían que todo objeto a su alrededor tenía un alma viva y que a su vez, se comunicaban con ellos. Los susurros de los elementos naturales eran escuchados como amenazas, advertencias o consejos sobre su porvenir.

Los animales eran vistos por los indios con mayor admiración –y en ocasiones envidia- por sus habilidades instintivas y su capacidad de adaptación. El totemismo nació de esta admiración, los indios norteamericanos decidieron proporcionarle a cada habilidad y cualidad un animal simbólico, que fungiera como protector de estas características. Así, el zorro pasó a simbolizar la astucia; el búho, la sabiduría; el gato salvaje, el sigilo; el oso, la fuerza; el ciervo, la rapidez.

Cuando una persona o la tribu entera se caracterizaban por ciertas cualidades o habilidades, empezaban a ser nombrados con el animal simbólico de éstas. De ahí, que un hombre extremadamente fuerte se le denominara Toro Sentado, o a alguien sigiloso y rápido Caballo Loco, o a un líder inteligente, Águila Guerrera. Este nombre-animal traspasaba de generación en generación, los miembros más jóvenes de la tribu contaban las historias de sus antepasados animales hasta el momento de convertirse en humanos. Este animal era su tótem, su representación espiritual del clan o tribu y su emblema protector.

Los hombres-tigres de Sumatra y los hombres hiena de África.

En diversas islas de Indonesia, especialmente en la de Sumatra, las leyendas cuentan que existen hombres, carentes del labio superior, que tienen la habilidad de trasformarse en tigres. Éstos también conocidos como tjindakus o runa-uturuncos, cuentan los lugareños de Sumatra, tienen una comunidad establecida cerca del volcán Tempo.

En el día son humanos comunes, sólo destacados por su falta de labio superior y un colgijo de piel sobre la boca, pero en época de luna nueva estos hombres se trasforman en tigre y se trasladan a diferentes aldeas de Indonesia para cazar, aprovechando su forma humana para ser invitados a las casas de los aldeanos y devorarlos. Su transformación en ocasiones ocurría de forma inconsciente. Como tigres se les puede reconocer por tener en sus patas cinco garras.

En África, en países como Sudán, Tanzania o Marruecos, subsiste la leyenda de los hombres hiena o también llamados bultungin. Son considerados criaturas vampíricas que salen de noche para alimentarse de sangre y de los cadáveres de las tumbas. Los niños también son un gran festín para estas criaturas.

En esta cultura, los herreros que heredaron su oficio, son acusados de magos y de convertirse en hienas. Suelen ser reconocidos por poseer un cuerpo peludo, brillantes ojos rojos, y una voz nasal. Se dice que tienen la capacidad de hipnotizar a sus víctimas con sólo mirarles y de atraerlos con sus feromonas.

Esta creencia ha traspasado a los miembros del culto Koré del pueblo Bambara de Malí, donde cada noche se convierten, con ayuda de máscaras y danzas, en hienas. Esta danza trata de evocar los hábitos repugnantes de las hienas y a su vez, son utilizadas para hacer reflexionar a la población de los malos hábitos que en ocasiones el humano comparte con los animales.

El lobizón de Sudamérica
En Sudamérica ser el séptimo hijo de un matrimonio podía resultar una maldición, porque probablemente nacería como lobizón. La leyenda se desarrolló a partir de la mitología Guaraní de Tau y Kerana, quienes habían sido malditos para que su séptimo hijo, en las noches de luna llena de los viernes y martes tomara la forma de un perro grande, o como algunas otras narraciones exponen, un cerdo.

La transformación se realiza cuando el hijo maldito siente malestares, se tira al suelo y rueda tres veces de izquierda a derecha, rezando un credo al revés. El perro suele ser de color oscuro, ojos rojos, patas grandes mezcladas con manos humanas y patas de perro. Usualmente despide un olor fétido, debido a que se alimenta de las de heces de gallinas, cadáveres desenterrados de tumbas y de bebés no bautizados. El lobizón vuelve a ser humano cuando se encuentran cerca de su sangre, o al ser cortado. En su forma humana suele ser hombres delgados, muy enfermizos y poco sociables.

La creencia llegó a afectar tanto a la sociedad sudamericana, que en Argentina y Paraguay, en el siglo XIX el presidente de cada nación fue nombrado “padrino” del séptimo hijo varón de las familias, para evitar que sacrificaran a sus hijos. En 1907 este padrinazgo se hizo oficial en ambos países.

El hombre y el animal, unidos por la naturaleza, es un binomio que ha estado presente en cada cultura, en todas las regiones, desde que el hombre contempló a las bestias y admiró la maravilla que radica en ellas.

Alexis Gómez Ayala es Comunicóloga por la UNAM, apasionada del cine y la buena música. Si pudiera acceder a su nahual, probablemente acompañaría a su gato Richie por los tejados. Consume glotonamente libros y café.

Publicado en el número 16 de Animalia Magazine, Arte/Historia.


Manual práctico de urgencias

MVZ Erika Flores Reynoso

Generalmente eres un propietario responsable: te haces cargo de la medicina preventiva de tus animales de compañía, te informas de sus cuidados, los llevas a revisiones periódicas al médico veterinario y los revisas diariamente. Sin embargo, en algunas ocasiones te enfrentas ante alguna situación que tal vez no tienes clara si se trata de una URGENCIA. En este artículo te diré cuando es conveniente ir al médico veterinario, incluso si es domingo o día festivo ¿a quién no le ha pasado? Además, sabrás lo que puedes hacer mientras tu mascota llega a las manos de los expertos.

Primero lo primero
Un punto importante es tener SIEMPRE a la mano los datos completos de nuestro médico veterinario, así como su dirección y teléfono. Si fuera necesario, incluye el teléfono de un par de médicos más a quienes se pueda recurrir en caso de que nuestro médico de cabecera se encuentre lejos del consultorio, o por alguna razón no se le pueda localizar.

Ya que las urgencias también dependen de las especies en cuestión, en este artículo hablaremos de las urgencias en pequeños mamíferos. Aunque éstos sean muy cercanos a los perros y gatos, para nada se trata de lo mismo. Por ejemplo, si tu perro no quiere comer por un día, puedes esperar a ver cómo reacciona al día siguiente –excepto cuando es cachorro o además de la anorexia hay algo más como fiebre o depresión– y llevarlo al médico.

En cambio, si tu hámster no come en varias horas –a la hora que es normal para él– puede ser que su vida corra peligro. ¿Por qué? Simplemente porque su metabolismo es mucho más rápido y la demanda de nutrientes es más alta por su pequeño tamaño. Así que después de algunas horas de no comer, un hámster puede pasar fácilmente de estar bien a un estado comatoso.

Las hemorragias
Una hemorragia puede comprometer la vida de cualquier ser vivo, sin importar la especie; a veces se puede perder sangre incluso por un corte de uña. Si acostumbras cortar las uñas de tus animales de compañía, asegúrate de tener a la mano un polvo para detener la hemorragia o unos palitos de nitrato de plata, también ayudan a la formación de un coágulo para detener la hemorragia.

Si la hemorragia es en algún otro lugar del cuerpo, debes seguir los mismos principios de primeros auxilios que funcionan para nosotros. Lo primero es aplicar PRESIÓN y si es posible, subir la extremidad. Si no funciona, puedes intentar enfriar la zona y si no tienes acceso a ello, finalmente la opción es un torniquete, en tanto la localización de la herida lo permita. Cuando existe una hemorragia considerable o su localización es abdomen o tórax, estamos ante una urgencia y la visita al médico veterinario debe hacerse cuanto antes, sin dejar de aplicar la presión necesaria en el trayecto.

Las caídas
Este es uno de los accidentes más frecuentes entre nuestras mascotas. Mientras algunas caídas no tienen mayor consecuencia, otras pueden provocar daño y tener consecuencias severas en varios órganos y sistemas del cuerpo. Puede haber desde inflamación cerebral y fracturas, hasta hemorragias fatales que necesiten de cirugía. Primero, se debe valorar si el animal se mueve normalmente después de la caída. Si notamos algún desplazamiento anormal, lo mejor es tratar de averiguar qué parte de su cuerpo le duele, si tiene alguna extremidad inflamada, si hay presencia de sangre en la boca y orificios nasales, entre otros.

Una vez valorada esta situación y, si no tienes la certeza de que se necesite atención veterinaria, siempre puedes llamar al médico veterinario, quien te brindará instrucciones más detalladas sobre el procedimiento adecuado. En ocasiones, si no hay una fractura, hemorragia o daño evidente, podemos esperar y observar si nuestra mascota respira normalmente y come cuando se le ofrecen premios, por ejemplo.

Golpe de calor
En realidad, las temperaturas extremas se deben evitar, pero el golpe de calor es el problema más frecuente relacionado con ellas. Debemos guardar especial cuidado cuando se transporte a nuestro compañero en coche, debido a que el calor puede ser tan severo que comprometa la vida de nuestra mascota. Bajo NINGUNA circunstancia debe dejarse al animal dentro del coche si no hay sombra, aun cuando bajemos un poco las ventanillas. Esto simplemente es un horno y no sólo mascotas, incluso menores de edad han perdido la vida por permanecer algunos minutos y sin supervisión dentro de un auto bajo el rayo del sol.

Si por alguna razón tu animal de compañía presenta golpe de calor, se puede desmayar y dejar de responder a estímulos. Lo ideal en este caso es bajar la temperatura de su cuerpo. Si no reacciona, con un algodón empapado en alcohol puedes mojar sus orejas, sobre todo la parte interna que carece de pelo, además de sus almohadillas y abdomen. Si se encuentra totalmente desvanecido, entonces lo mejor es mojarlo con agua a temperatura ambiente y buscar atención veterinaria inmediatamente.

Las chinchillas son las más propensas a tener golpes de calor y debemos tener particular cuidado con ellas debido a cantidad excesiva de pelo que tienen. Recuerda que llegan a tener hasta 36 pelos en cada folículo piloso. Los conejos, cuyos y otros roedores también son sensibles.

Hipotermia
Todos los extremos son malos y esto aplica por supuesto, en las temperaturas. Un animal con hipotermia se presentará aletargado, débil, pálido y al tacto se sentirá frío. Inmediatamente se debe elevar su temperatura corporal y lo mejor es colocarlo cerca de nosotros, si es posible debajo de la ropa. Al pegarlo a nuestro cuerpo, el calor corporal lo ayudará a calentarse. De ser posible, también hay que frotarlo para estimular su circulación.

Si se encuentra inconsciente es necesario llevarlo al médico veterinario para que le coloque suero y pueda restablecerlo lo más pronto posible. Mientras tanto, es importante empezar a darle calor. Si reacciona se le puede dar un poco de agua azucarada para elevar su glucosa disponible.

Falta de apetito
En este punto hay dos grandes padecimientos: la anorexia, que es la falta total de consumo de alimento y la hiporexia o disminución en el consumo de alimento. Una vez que diferenciemos cuál presenta nuestra mascota, podremos saber si es una urgencia. Si tienes dudas, ofrécele un premio o algún alimento que sea su preferido.

Las causas de la falta de apetito van desde enfermedades respiratorias y gastrointestinales, hasta dolor, o incapacidad para comer. Tal es el caso de los roedores y conejos con sobre crecimiento de incisivos y/o molares, los cuales bajan su consumo de alimento hasta que un buen día no comen aunque tengan hambre. Simplemente les duele comer o pueden tener úlceras dentro de la cavidad oral que les impiden tragar la comida.

Si no hay manera de que un doctor revise a tu mascota ese día, puedes preparar una papilla con sus croquetas y agua. Se la puedes ofrecer con una jeringa sin aguja para que le sea más fácil deglutirla. Si no la acepta después de un par de intentos, considera ir de urgencia al médico veterinario ya que puede tratarse de algo grave que no pueda esperar, como una torsión gástrica, parálisis intestinal, impactación u obstrucción, por ejemplo.

Diarrea
La diarrea puede ser fatal algunas horas después de su aparición. Algunas veces es mecánica pero puede tener origen bacteriano y causar la muerte del ejemplar. La consecuencia inmediata de la diarrea es la deshidratación, por ello, si la diarrea es de consistencia líquida y además tiene un mal olor, debes ver al médico veterinario cuanto antes. Mientras te diriges a verlo puedes ofrecer electrolitos orales a tu mascota. Si tienes dudas sobre su administración y dosis necesaria, por favor pregúntale directamente a él para que te asesore.

Heridas
En realidad el manejo de las heridas puede ser delicado, pues su gravedad depende de la localización, causa y profundidad. Como regla, se considera contaminada a toda herida después de cuatro horas de ocurrida. Una mordida por ejemplo, causada entre mascotas puede llegar a ser muy grave. Si es profunda, además de necesitar una limpieza agresiva para bajar la carga bacteriana, normalmente requerirá administración de antibióticos y analgésicos. Esto sólo lo debe hacer un médico veterinario.

Si la herida solo es superficial y no parece grave, podemos lavarla con agua y jabón. Es importante colocar un antiséptico que no “arda”: se puede poner yodo o soluciones antisépticas sin alcohol. Hoy en día, con todos los nuevos productos en el mercado, no te limites al merthiolate, alcohol o violeta de genciana. Además de ser dolorosos al momento de la aplicación, en realidad no son tan efectivos como otros productos.

Si no te encuentras familiarizado con los productos que podrían funcionar sin causar dolor a tu mascota, por favor consulta a tu médico veterinario. Él te recomendará un antiséptico que puedas tener en el botiquín de tus mascotas. Uno de los productos que puedes conseguir con facilidad a costo accesible es la clorhexidina; no es dolorosa para tu mascota y la venden en la mayoría de los consultorios veterinarios. Tiene excelentes propiedades antisépticas, de hecho la puedes usar también para el botiquín de la familia.

Recuerda que las urgencias siempre nos toman por sorpresa y es importante estar preparados para ellas. Lo mejor es prevenir siempre que sea posible con una buena dieta, el hábitat adecuado, refugio y revisiones veterinarias periódicas. A

MVZ Erika Flores, Clínica privada de animales de compañía no convencionales,
Playa del Carmen, Mexico. email: eflores_sc@yahoo.com.mx

Publicado en el número 13 de Animalia Magazine, Salud.